Hay un nuevo sentimiento caminando
Por los senderos de todos los días;
Son los mismos pasos sobre las mismas
Piedras, pero algo está cambiando.
Una nueva ternura nos mira
Desde el asombro de un viejo trazo
Y algo suave, leve y sin prisa
Se instala en el cotidiano abrazo.
Este rozar de cuerpos durante vidas,
Mudo, templado y azorado,
Se parece a aquel viejo pájaro
Que renacía de las cenizas.
No es la tempestad de nuevos alientos
Que se desbordan de mutuo deseo
Ni el vaivén de violentos sentimientos
Cuando prevalece, egoísta, el anhelo.
Eso, que atrapado en el pasado,
Nos volvía pareja con inexpertos sueños,
Viviendo infructuosos desencuentros;
Cambió o murió sin dejar rastros.
Prevalece la necia y tosca dulzura
Que suaviza los bordes oxidados
Del milagro que fue la locura
De descubrirnos con ojos azorados.
Ahora te miro desde el asombro
De un palpitar acelerado
Y siento la alegría de tocar
Tus sueños y llenar tus brazos.