Sólo los pendejos tienen certezas.
No me cabe la menor duda,
Puedo afirmarlo con total entereza.
Son aquellos que te miran
Y saben distinguir lo bueno y lo malo,
Los que saben cómo vivir
Y te dicen "éstas son las reglas".
Los que saben de libros
Donde la verdad está escrita
En tinta tan negra
Que aclara la conciencia.
Son los que encuentran amor
En metáforas rebuscadas
O en ídolos de yeso y piedra.
En el sufrimiento ven pureza
Y aman la virtud con tal pasión
Que odian a quien no la profesa.
Solo los pendejos tienen certezas,
Que no les quepa ninguna duda,
Podemos sostenerlo con firmeza.
Ellos ven el cielo estrellado
Y saben de ascendientes
Constelaciones y planetas.
Pueden encontrar consejos
O recomendar estrategias
Mirando las trayectorias de los cometas.
Conocen los infinitos alfabetos
Que se necesitan para interpretar
Los palimpsestos de la realidad;
Leen líneas en las manos
Para ubicar destinos
O comprender existencias
Y buscan, escarban y descifran
Hojas de té, huesos, entrañas y menudencias.
Solo los pendejos tienen certezas,
No hay lugar para la duda,
Se puede decir con crudeza.
Hablan de amor eterno
Y sin trastabillar te recetan
La familia y la fidelidad.
Les basta un cuerpo
Y saben mirar hacia los lados
Cuando hay necesidad.
Tienen ética de hierro
Para marcar como debe ser
La correcta felicidad.
La alegría que no es recta
Les causa molestia
Y odian con dulce intensidad
Al prójimo que intenta
Vivir la diversidad.
Como yo no soy pendejo
No tengo estás certezas.
La única cosa verdadera
Es que sólo los pendejos
Tienen certezas.
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